El artículo para entender el sistema completo: de dónde puede venir una venta, cómo se paga y qué tienes que hacer tú en cada caso.
BIA tiene muchas formas de cobrar y eso confunde al principio. Pero por debajo todas hacen lo mismo, y si entiendes esta idea el resto se acomoda solo:
TODA venta, venga de donde venga, se convierte en una ORDEN. Y toda orden termina en un solo lugar: la bandeja de Pagos entrantes, donde tú confirmas o apruebas el pago. Aprobar es el paso que convierte una venta en dinero contado en tu caja.
Lo que cambia entre un flujo y otro es solo dos cosas: quién arma el pedido, y quién pone el dinero primero.
No importa de qué canal vino la venta: el pago siempre va por uno de estos tres carriles. Aprenderte estos tres te ahorra aprenderte los nueve canales.
El paso de confirmar o aprobar no es burocracia: es lo que le dice al sistema que la plata entró de verdad. Una venta sin ese paso queda pendiente y tu cierre de caja no va a cuadrar al final del día.
Casi toda la confusión del arranque se reduce a estos tres:
Regla de bolsillo para el mostrador: si el cliente saca el teléfono, el botón del QR. Si te da billetes o la tarjeta, “Cliente ya pagó”. Esa es toda la decisión.
Cinco recorridos completos para que veas cómo se combinan las piezas.
Cualquier orden acepta pagos parciales: el cliente adelanta una parte y queda un saldo pendiente a la vista hasta que se complete. Sirve para tres cosas distintas:
El saldo se calcula solo (total menos lo abonado). Cuando el último abono completa el total, la orden pasa a pagada sola.
Tienes también un buzón permanente en la barra del panel: cuenta los pagos por verificar en cualquier pantalla donde estés, y te resalta los que llevan mucho tiempo esperando.