Un QR que imprimes una sola vez y usas para siempre. Los cuatro tipos, para qué sirve cada uno y cómo se cobra.
Es una página de cobro con una dirección permanente. Generas el QR una sola vez, lo imprimes (en el mostrador, en la mesa, en un volante) y lo pegas donde quieras. Nunca cambia: no lo tienes que reimprimir aunque cambien los precios o la tasa del día, porque todo se calcula en el momento en que el cliente escanea.
Los dos primeros solo cobran un monto: no usan tu catálogo. Los dos últimos sí arman pedidos con tus productos, con stock y ruteo a preparación.
Páginas QR › Nueva página QR
El QR de monto libre lo puedes apagar y encender desde su tarjeta en Cobrar. Así el cartel del mostrador no acepta pagos cuando no estás atendiendo.
Con cualquier tipo de QR, el pago termina siempre en el mismo lugar: la bandeja Pagos entrantes. Ahí no importa si la venta vino de una mesa, de la tienda, de un QR o de un link.
Mientras un pago no esté aprobado, la venta no cuenta como cobrada en caja ni en tus reportes. Aprobar es el paso que cierra la venta.
En monto fijo el cliente escanea y ya ve cuánto debe pagar. En monto libre él escribe el monto (una propina, un abono, algo que cotizaste por WhatsApp).
Aquí tú no cargas nada. El cliente escanea el QR (pegado en la mesa, en la vitrina o en la entrada), ve tu catálogo completo con fotos y precios, arma su pedido y paga con el método que prefiera.
De ahí en adelante es igual: si paga con comprobante tú apruebas; si elige pagar en caja, la venta te llega para cobrar y confirmar. Si el producto pasa por preparación, entra a la pantalla de cocina apenas se cobra.
Es el modo ideal para un local sin mesero o para una vitrina de autoservicio: baja tu carga de trabajo sin bajar el control, porque el stock y los precios los sigue poniendo el sistema.