La receta que el paciente abre en su teléfono, las órdenes de examen y cómo leer un resultado con ayuda de la IA.
Al enviar la consulta, el paciente recibe un enlace con sus indicaciones: medicamentos, dosis, reposo si aplica y los exámenes que le ordenaste. Lo abre en su teléfono y lo puede mostrar en la farmacia o imprimirlo.
El enlace lleva una clave dentro: quien lo tenga, ve esa receta. Compártelo solo con el paciente o su representante — nunca en un grupo.
Dentro de la consulta agregas los estudios que necesitas. Quedan en la receta del paciente y en tu propio seguimiento, así sabes qué estás esperando de cada quien.
Si el paciente no sube sus resultados, el sistema se lo recuerda solo. Te ahorra la llamada de “¿te hiciste los exámenes?”.
Documentos
La lectura por IA es a pedido, con un botón: no se dispara sola al subir el documento. Así tú decides qué vale la pena procesar y cuándo.
Los valores que extrae la IA son una ayuda de transcripción, no un diagnóstico ni un informe validado. La interpretación clínica siempre es tuya, contra el documento original.
Los exámenes que sube el paciente no quedan en una dirección pública: se guardan protegidos y solo se abren con un enlace temporal que caduca a los pocos minutos. Nadie llega a un resultado adivinando una dirección.